De empleado a emprendedor: 5 claves para triunfar

Escrito a las 10:24 am

P44_emprendedor_empresarioTodos los empleados han pensado alguna vez sobre su empresa: “Si fuera mi negocio, haría las cosas de forma diferente”. En muchas ocasiones, hacer realidad este deseo solo es posible si se da el paso de empleado a emprendedor.

En mi caso, yo encontré la oportunidad de hacer las cosas de otra manera cuando decidí dejar VAV, compañía en la que había ido creciendo hasta convertirme en director general, para crear el Grupo Secuoya. Tenía ya los conocimientos de más de una década dedicado por completo al sector audiovisual, pero quería poner en práctica otro estilo de gestión, otra visión del negocio, y sabía qué errores no había que cometer.

Tomar esta decisión no es fácil. De la nada pasas de ser un asalariado a ser propietario –aunque yo tenía una experiencia previa como socio minoritario en VNews y VSAT– y este camino no es siempre de rosas. Los roles que empiezas a desempeñar son distintos, y la transición, sobre todo cuando cuentas en tu nuevo equipo con profesionales con los que has compartido experiencias en etapas previas, puede ser uno de los procesos más difíciles que lleves a cabo.

De este cambio aprendí cinco lecciones que pueden ayudar a cualquier emprendedor que se embarque en este proceso:

  1. No dejes vacíos en la transición.

Al convertirte en dueño de un proyecto empresarial cambian las responsabilidades. Tus funciones serán distintas y todo dependerá de ti: desde las relaciones con los clientes o el marketing hasta la contabilidad y la supervisión de la gestión de recursos humanos… En última instancia todos los aspectos de la compañía serán tu responsabilidad. Pero eso no significa, evidentemente, que tengas que realizar todos los trabajos.

Debes conocer bien el proceso de tu negocio, las funciones a desempeñar, pero tienes que ser realista: no vas a poder hacerlo todo tú solo. Vas a necesitar un equipo y, como ya he dicho en otras ocasiones, rodearte de los mejores profesionales para que puedan desarrollar el negocio tal y como tú quieres encaminarlo. Tu objetivo tiene que ser contar con personas en las que puedas delegar.

Tu nuevo papel en la compañía, de la que eres máximo responsable, implica que habrá tareas que tendrás que dejar en manos de otros. Y tienes que ser consciente de ello. No podrás continuar desempeñando las mismas funciones, y tampoco dejar vacíos funcionales pensando que puedes con las antiguas y con las nuevas.

  1. Redefine el statu quo.

Si has decidido montar tu compañía es porque tienes tu propia idea y tu propia visión del negocio. Aunque compartas muchos puntos de vista con tu anterior jefe –como era en mi caso con el dueño de VAV, al que respetaba por la empresa que construyó y por la confianza que depositó en mí–, tu personalidad, estilo y objetivos serán diferentes.

Por ello, a la hora de montar un proyecto tienes que lograr mantener un delicado equilibrio entre continuar con las best practices que has aprendido y tu nueva visión de negocio. Hay que definir el nuevo statu quo y convencer al equipo de que todo siempre será para mejor.

  1. No todo el mundo te va a seguir.

Te vas a llevar decepciones. Cuando las cosas cambian, cuando presentas una nueva visión de negocio, no todo el mundo te va a seguir. Y más en una sociedad como la española, en la que existe una gran resistencia al cambio.

Aunque habrá grandes profesionales con los que te gustaría contar en tu nueva etapa como emprendedor, no pierdas el tiempo con aquellos que no compartan tus ideales y tu visión. Por el contrario, céntrate en aquellos que sientan tu misma pasión y estén deseando cambiar la forma de aproximarse a un sector.

  1. Busca un buen socio.

Si se habla de la “soledad del directivo” no es porque la literatura de gestión empresarial haya querido inventarse conceptos. Esta soledad existe. Y cuando pases a ser el dueño de tu propio proyecto empresarial, la notarás.

La solución: buscar un socio que te complemente y en quien te puedas apoyar. En mi caso, Pablo Jimeno fue el mejor compañero de viaje que pude encontrar para comenzar y hacer crecer el Grupo Secuoya.

  1. Sé honesto.

La sinceridad tiene que ser uno de tus mantras empresariales, tanto con los empleados como con los clientes. Y más cuando quieres que confíen en ti y te sigan. Ser honesto con tus objetivos y con las razones que te han llevado a crear tu propio proyecto empresarial hará que la gente confíe en ti para trabajar en tu nueva compañía y para contratarla.

Construye una relación de confianza y, sobre todo, no defraudes esa confianza.

Foto de Vlado / FreeDigitalPhotos.net



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